EL JUICIO FINAL
Parábola para educadores

Cuando venga el Maestro por excelencia, y separe a unos de otros, los educadores, ya sean profesores, catequistas, entrenadores… y santísimas personas dedicadas al sublime oficio de formar mentes y corazones, tendrán, cómo no, su particular examen.
Entonces el Maestro les separará en dos grupos y dirá a los de un lado:

  1. Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.

Porque fui a su encuentro y me escucharon, sin importarles en absoluto cambiar los planes que tenían para ese día.
Vine de lejos e intercedieron una, dos, tres… tantas veces como fue necesario para hacerme uno más dentro del grupo.
Mi autoestima, debido a mis escasas capacidades, estaba por el suelo, y no pararon hasta que mi moral subió unos cuantos grados.
Pasé una temporada mala, y pacientemente aguantaron mis malos modales y mis faltas de respeto.
Me metí en problemas y no les importó dar la cara por mí, sin que la vergüenza sonrojara sus rostros.

Y entonces éstos le dirán al Señor:
- ¿Y cuándo sucedió todo esto?
Y el Maestro les responderá:
- Les aseguro que cuando lo hicieron con cada uno de los niños y jóvenes que yo mismo les envié, conmigo lo hicieron.

Después dirá a los del otro lado:
- Apártense de mi, malditos.

Porque fui a su encuentro y, después de mirar el reloj varias veces y ojear una y otra vez la agenda, me dieron cita para dos semanas más tarde.
Vine de lejos y durante cinco minutos estuvieron hablando solemnemente al grupo sobre la diversidad y la integración.
Estaba deprimido y me hablaron de psicólogos, orientadores y gente especializada.
Pasé una temporada mala y a la primera falta de respeto me mandaron a casa, amenazándome con expedientes y denuncias.
Me metí en problemas y el comentario de ustedes y de sus colegas de profesión fue machaconamente el mismo: “Ya sabíamos todos dónde iba a acabar”.

Entonces éstos también preguntarán:
- ¿Pero cuándo sucedió todo esto?
Y él les responderá:
- Les aseguro que cuando lo hicieron con cada uno de los jóvenes que yo mismo les envié, conmigo lo hicieron.
E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

José María Escudero
Revista Misión Joven  nº 344 – Septiembre 2005