ORACIÓN DE UN MAESTRO
L1:      Oh Dios, Tú que siempre has llevado la vida a su perfección plena
mediante el paciente crecimiento,
dame paciencia para guiar a mis alumnos a lo mejor en la vida.
Enséñame a usar los móviles del amor y el interés;
y sálvame de la debilidad de la coerción.
L2:      Ayúdame a vitalizar la vida
y a no limitarme a ser un mercader de hechos...
Que yo sea tan humilde y que me mantenga tan joven.
que pueda continuar creciendo y aprendiendo mientras enseño.
L3: Que pueda aprender las leyes de la vida humana tan bien que,
redimido de la insensatez de la recompensa y el castigo,
pueda ayudar a cada uno de mis alumnos a encontrar una devoción
suprema que los impulse a darse por entero.
Y que esa devoción concuerde con tus propósitos para el mundo.
T: Concédenos la gracia de luchar,
no tanto para ser llamados maestros sino para serlo;
no tanto para hablar de Ti sino para revelarte;
no tanto para referirme al amor y al servicio humano,
sino para poseer el espíritu del amor y del servicio;
no tanto para referirme a los ideales de Jesús
sino para testimoniarlos en cada acto de mi enseñanza.
Líbranos de sumergir nuestras labores en la mediocridad
ayudándonos a tener siempre presente el pensamiento que,
de todas las actividades humanas,
la ENSEÑANZA es en gran medida,
la tarea que tú has estado haciendo a través de todas generaciones,
Amén.